Cómo evitar conflictos familiares en las comidas de Navidad

Nochebuena, Navidad, Fin de Año… La Navidad está llena de compromisos que reúnen a toda la familia. Sin embargo, los que deberían ser encuentros de alegría y felicidad pueden terminar, en muchos casos, en conflictos familiares y situaciones incómodas si hay dos o más miembros de la familia que no se llevan bien.
Y es cierto, al igual que durante el periodo veraniego se producen la mayoría de divorcios y separaciones, son también muchas las parejas que se separan o familias que se rompen durante las Navidades.
Los motivos de estos conflictos seguro que a todos a todos nos resultan familiares:
- Una mala planificación sobre la preparación de la fiesta con discusiones sobre los platos a preparar, el lugar de reunión, los regalos a realizar,… pueden ser la chispa que encienda la mecha.
- La falta de comunicación entre algunos de sus miembros termina arrastrando conflictos no resueltos que tarde o temprano terminan por estallar. En otras palabras, la Navidad no es en sí la fuente de conflicto, simplemente es el punto donde se hacen más visibles problemas que hasta el momento permanecían ocultos o dormidos.
- Unas expectativas demasiado altas para estas fechas pueden generar desilusión y frustración.
Todos tenemos algún un familiar con el que no hay feeling. Y es que no estamos obligados a querer a todos los miembros de nuestra familia aunque sí a respetarlos y tratarlos con cordialidad. Por ello, a la hora de sentarse en la mesa, se pueden evitar los problemas y tensiones siguiendo los siguientes consejos:
En primer lugar, si somos conscientes de que hay dos miembros de nuestra familia que no se llevan bien, conviene ubicarlos en sitios distantes de la mesa. De lo contrario, aumentarán las posibilidades de surgir conflictos innecesarios.
Además, conviene evitar cualquier tema de conversación que pueda terminar en una discusión. En este sentido, la religión y la política son los principales puntos de polémica aunque también conviene evitar hablar de cualquier punto en el que las opiniones de los dos miembros difieran.
Por ello, es mejor hablar sobre temas atractivos y agradables, como las vacaciones y los viajes.
Conviene evitar abusar de la bebida dado que desinhibe y nos puede llevar a decir o hacer cosas de las que, posteriormente, podamos arrepentirnos.
Y, por supuesto, toda la familia debe colaborar para evitar conflictos. En muchos casos, es necesaria la intervención de un tercero para mediar en el conflicto: abuelos, padres, hermanos, … Y si con esto no fuera suficiente, una terapia familiar adecuada ayuda a superar con éxito los rencores familiares y vivir sin lastres.
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