¿Qué importancia tiene el orden en el desarrollo de la personalidad?
El orden conduce a que la persona sea más libre, responsable y madura. Este orden trasciende el orden físico en el que habitualmente pensamos (es decir, tener nuestra habitación ordenada). Va más allá. El orden en las estanterías de nuestra biblioteca suele ser un reflejo del orden en nuestra vida, en nuestras prioridades, en nuestras ideas, en nuestro proyecto personal.
Popularmente, se han relacionado los conceptos de creatividad y desorden. Sin embargo, la realidad es que, aunque la creatividad es un proceso que se facilita en entornos flexibles, donde hay espacios definidos y explícitos para expresar y para escuchar, esto no es sinónimo de caos y desorden. Muchos escritores, pintores, compositores, etc. confiesan que su vida está impregnada por la rutina, por la constancia y por la fuerza de voluntad, todos ellos primos hermanos del orden.
¿Qué hay detrás de una mesa ordenada?
Un escritorio excesivamente ordenado, en una forma escrupulosamente lógica, puede hablar de una personalidad poco espontánea, con poco sentido del humor y que huye de la espontaneidad y de la improvisación. Un inconveniente claro del exceso de orden es que a veces requiere más esfuerzo y tiempo del que la tarea realmente necesita.
En el lado opuesto, una mesa permanentemente desordenada puede reflejar un trastorno de la voluntad, poca constancia, inconsistencia de los objetivos diarios y, por tanto, inconsistencia del propio proyecto personal de vida, del rumbo del barco.
Ciertos trastornos condicionan una conducta excesivamente ordenada o desordenada. Veámoslo:
Un orden rígido, inflexible convierte a quien lo practica en un neurótico, ya que le impide vivir de forma relajada y fluida. Es entonces cuando nos hallamos ante una personalidad perfeccionista, una manera enfermiza de vivir el orden y que se caracteriza porque la persona nunca está satisfecha con lo que hace, ya que todo podría mejorarse, lo que conduce a la insatisfacción. La persona perfeccionista tiene un nivel de exigencia consigo misma , y con los demás, excesivo y vive acompañada del miedo al fracaso.
Ordenar, clasificar y organizar son actividades favoritas de los obsesivos. Evidentemente, estas tareas tienen un valor intrínseco: es más fácil encontrar objetos o recuperar determinada información si todo está ordenado. Pero a veces la obsesión por el orden suele ser un reflejo de que la persona piensa que es posible ordenar la vida en sus aspectos generales, de que las catástrofes inesperadas pueden ser evitadas.
Por otro lado, demasiado desorden puede ser la manifestación de un trastorno de la voluntad (apatía, abulia, astenia), depresión, ansiedad y, en menor medida, de un trastorno de la personalidad.
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