
Dice la sabiduría popular que una madre y un hijo caben en un serijo, pero una suegra y una nuera no caben en una era. La familia política no es un tema menor. Algunas parejas llegan a la ruptura por la tortuosa relación entre suegras y nueras.
Las relaciones entre suegras y nueras: ¿están condenadas al fracaso?
Los problemas en la relación suegra-nuera ponen a menudo la relación de pareja en peligro. Se producen simultáneamente dos amenazas:
- La suegra puede percibir a la nuera como la persona que intenta romper el vínculo madre-hijo y arrebatarle su afecto. Con frecuencia, los problemas surgen porque la suegra establece la siguiente relación: «mi hijo ya no pasa tanto tiempo conmigo = no me quiere«, y esto no tiene por qué ser necesariamente así.
- Por su parte, la nuera también puede verse amenazada por la influencia de la suegra en su marido con sus constantes intromisiones.
No obstante, aunque los problemas entre nueras y suegras y las discusiones suelen ser la tónica general, también existen muchos casos en los que la convivencia pacífica y en armonía es posible. Hay nueras que encuentran en sus suegras el apoyo emocional de una verdadera amiga.
Por norma general, los problemas se centran en los siguientes aspectos:
- Intromisión de la suegra en el modo en que la que la nuera está educando a los nietos y/o lleva la casa (comidas, limpieza, gastos, horarios, …).
- Excesivo tiempo que el hijo-marido dedica a la madre-suegra, en detrimento de su pareja y sus hijos, si los tiene.
Y esta situación se ve acentuada en los casos en los que la suegra se traslada a vivir al domicilio del hijo.
Este tipo de crisis se denomina crisis de pareja por intromisión de la familia política. Lo que suele suceder en estos casos es que la actuación desacertada e inoportuna de la suegra provoca una situación difícil y cargada de tensiones psicológicas. En este post, nos referimos a la intromisión de las suegras, aunque no tienen ellas la exclusiva. En ocasiones, puede tratarse de un hermano, del suegro, …
Pongamos algunos ejemplos en los que la suegra sobrepasa límites e invade espacios que no le corresponden:
- Una suegra posesiva incapaz de asumir que su hijo tiene que hacer su vida y que a partir de un cierto momento ella debe pasar a un segundo o tercer plano.
- Una suegra incapaz de entender la nueva jerarquía de afectos que se produce, que no sabe estar en su sitio, puede llevar – tanto de forma consciente o inconsciente – a una pareja al borde de la ruptura, romper su organización familiar y sembrar de dudas su convivencia.
Terapia para superar las crisis por intromisión de la familia política
Las relaciones entre suegras y nueras no están condenadas al fracaso. Muchos de los problemas se pueden superar y solucionar con una buena comunicación, respetando los espacios, los límites y convirtiendo la competición en colaboración.
Por otro lado, el hijo-marido deberá aprender a posicionarse en la resolución de conflictos, abandonando actitudes pasivas, ambiguas e indecisas que sólo consiguen avivarlos.
En una situación ideal, la nuera tiene la posibilidad de ganar unos padres y los padres ganar una nueva hija. Enfocar adecuadamente las relaciones con la familia política implica, entre otras cosas, afecto y respeto mutuo.
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