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La movilidad laboral o la adquisición de una nueva vivienda son algunas de las causas que pueden llevar a un traslado de la residencia familiar, lo que implica muchas veces para el niño no sólo un cambio de colegio, sino también de barrio e incluso de ciudad o país. Ésta es una de las situaciones más estresantes que puede sufrir un adulto, así que podemos imaginarnos lo que supone para un niño que ni siquiera ha participado en la toma de decisión y, por tanto, tiene grandes dificultades para entender las alteraciones y los cambios que se van produciendo en su entorno. Cuando la mudanza implica también un cambio de país se añaden algunos factores desestabilizadores como el idioma, el horario o la cultura. Todos ellos pueden hacer que el proceso de adaptación se convierta en algo un poco más dificultoso que el cambio de barrio o ciudad. En estos casos el tiempo necesario para adaptarse a la nueva vivienda y al entorno será, evidentemente, mayor. Es normal que los niños se opongan a una mudanza. Se trata de un cambio difícil y, aunque los padres hayan dedicado tiempo a hablar con sus hijos de sus temores, de sus dudas, y de sus expectativas, los niños pueden tener dificultades a la hora de dormir y en los estudios, cambios de humor o tristeza. El apoyo de los padres es importante para facilitarles el periodo de adaptación. Pero el exceso de protección en estos casos puede llevarles a encerrarse más en sí mismos y en su familia y dificultarles el proceso de adaptación. Si desea ponerse en contacto con nuestro Centro de Psicología y ser atendido por psicólogos especialistas en niños, en Valencia, puede hacerlo en horario de 9 a 20 de lunes a viernes a través del teléfono 696 347 664 y las 24 horas del día a través de nuestro formulario de contacto.
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