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Cada persona es un rompecabezas de muchas piezas y es en el proceso terapéutico donde empezaremos a tratar de descubrir estas piezas e intentar ir armando con ellas una figura.
Pero cada pieza que vamos descubriendo, nos va formando una figura diferente a la anterior a la que ya conocíamos.
Así es el ser humano: inacabable, sorpresivo, cambiante, impredecible, lúdico y malicioso. Aunque la terapia haya sido un éxito, aunque la persona se sienta muy bien, aunque el proceso ya finalice nunca este rompecabezas de piezas se da por terminado, siempre hay posibilidades para el cambio, para la flexibilidad y la libertad de la persona y de sus experiencias en la vida.
El niño tiene aún todo por delante y muchas posibilidades de que todo lo que hoy esté dentro de él mañana sea algo muy diferente. Y no por nosotros, ni por el hacer de sus padres. Tan sólo por la vida, por los tiempos evolutivos y de maduración que todos tenemos, por su propia música vital que le impulsa a moverse por caminos distintos a los de hoy.
Y cada caso, cada niño, es un mostrarnos lo que él ya sabe pero no puede hacer solo y por eso nosotros, los psicólogos infantiles, le descubrimos y le ayudamos a desenredar sus nudos.
Aunque estemos entregados en cuerpo y alma a ellos, y que las sesiones tengan como objetivo observar a los niños, lo más seguro es que al terminar la terapia ellos sepan más de nosotros que lo que nosotros nos atrevemos a conocer y mostrar de nosotros mismos.
Cuando la terapia infantil termina, cuando damos el alta a un niño, los psicólogos infantiles sentimos una mezcla de alegría, porque ya está bien, y tristeza por la separación y el adiós.
Si desea ponerse en contacto con nuestro Centro de Psicología y ser atendido por psicólogos especialistas en niños, en Valencia, puede hacerlo en horario de 9 a 20 de lunes a viernes a través del teléfono 696 347 664 y las 24 horas del día a través de nuestro formulario de contacto.
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