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El primer paso en la evaluación clínica del TDAH es escuchar a los padres y al niño en una entrevista detallada con ellos, dando tiempo tanto al padre como a la madre y al niño para que describan la naturaleza de los problemas que sufre este último. En la entrevista recogemos, entre otros datos, la historia del desarrollo del niño (antecedentes del parto, de su desarrollo físico y motor, etc.), otros problemas médicos, si tiene alergias, si toma alguna medicación y otros datos importantes sobre la escolarización, ambiente familiar y social, etc. También exploramos si hay otros problemas psicológicos o psiquiátricos en familiares del niño, aunque no convivan con él. En la entrevista con el niño, exploramos la capacidad de atención, la impulsividad y la hiperactividad y descartamos otras patologías, como ansiedad o depresión infantil. Además de escuchar y entrevistar a los padres y al niño, podemos utilizar una serie de cuestionarios específicos de síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (tdah). Los cuestionarios son útiles para evaluar la intensidad del trastorno y la respuesta al tratamiento, pero en ningún caso los cuestionarios deben utilizarse como único método para establecer el diagnóstico, ni sustituto de una buena entrevista clínica con los padres y el niño. Siempre y cuando es posible, recogemos información de los profesores, incluso desplazándonos al centro educativo del niño para realizar una observación in situ y mantener una entrevista con su tutor o tutora. Esta información puede ser muy valiosa ya que los profesores observan a los niños durante muchas horas al día y con la ventaja de que están en un grupo y en actividades organizadas. Además, en algunos casos, es recomendable tener una idea lo más detallada posible sobre el nivel intelectual del niño, con un test de inteligencia. Los tests de inteligencia permiten descartar que el bajo rendimiento escolar se deba a otros trastornos específicos del aprendizaje o a un cociente intelectual (CI) bajo. La mayoría de los niños con TDAH no necesitan analíticas complejas, electroencefalogramas (EEG) ni pruebas de neuroimagen tipo TAC o resonancia magnética cerebral (RMC). Solo en casos concretos puede necesitarse un EEG para descartar algunos tipos de epilepsia (crisis de ausencia o punta-onda del sueño) o una RMC para descartar anomalías o deformaciones cerebrales. En conclusión: Todavía no existe ninguna prueba (test, análisis de sangre, radiografía, resonancia o imagen cerebral) disponible con la que se pueda asegurar al 100 % si un niño tiene o no TDAH. El diagnóstico es clínico, es decir, se obtiene mediante la entrevista con los padres y el niño y la evaluación de la información de los profesores. La realización de exámenes físicos, de algunas pruebas médicas o complementarias y de exámenes psicológicos sirven para descartar otras causas de hiperactividad e inatención diferentes al TDAH, pero no hay ninguna que por el momento sea definitiva. Si desea ponerse en contacto con nosotros, puede hacerlo en horario de 9 a 20 de lunes a viernes a través del teléfono 696 347 664 y las 24 horas del día a través de nuestro formulario de contacto.
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