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Uno de los criterios fundamentales para saber a qué debe jugar el niño es su edad. En función de ella evolucionará su juego y sus intereses por las actividades lúdicas. Jean Piaget (1896-1980) conocido por sus grandes aportaciones a la psicología infantil dentro del campo de la psicología evolutiva, sostiene que la complejidad de los juegos aumenta a medida que se desarrolla la inteligencia del niño y, por tanto, su edad. Desde su nacimiento, los niños se relacionan con su entorno a partir de las percepciones físicas que tiene de él y su acción motora sobre estas percepciones. En el periodo de los 0 a los 2 años los juegos típicos son los juegos de ejercicio, de actividad física. Distinguimos varias fases: Primer mes. Los reflejos, que son movimientos automáticos que los bebés realizan ante un estímulo y que irán desapareciendo progresivamente según adquiera control de sus músculos, Algunos de éstos son: En este periodo, los niños buscan estímulos el ambiente y sus juegos se limitan a movimientos de manos y succión. Del segundo al cuarto mes. Los bebés van perfeccionando poco a poco los movimientos motores. Esta fase se caracteriza por la repetición de conductas que un día realiza por azar. Por ejemplo, descubre que meterse el dedo en la boca le da placer y lo repite de forma sistemática. Ahora sus juegos se centran en sus manos y antebrazos. Del quinto al octavo mes. Se caracteriza por la coordinación entre la visión y la presión. Los niños ya son capaces de conjugar dos movimientos a la vez, la mirada y apretar lo que agarra. Los niños tocan un día por azar el juguete móvil que tiene en la cuna y empieza a tocarlo de forma frecuente, ya que le gustan sus sonidos y movimientos. Se interesan por el resultado de sus acciones y quiere explorar los objetos. En esta etapa, los juegos corporales le proporcionan placer: hacer cosas con las manos, con los pies, meterse el pie en la boca... Aproximadamente a partir del sexto mes empieza a interesarse por los objetos grandes. Del noveno mes al primer año. Lo más característico es la aparición de la conducta intencional: los niños realizan una acción para llegar a un fin. Por ejemplo, buscan una pelota oculta tras el sofá. Suelen gustarle los juegos de aparecer y desaparecer. Del primer año al año y medio. Le encanta experimentar la novedad, descubrir todo lo que le rodea. Por ejemplo, puede tirar la pelota innumerables veces para ver qué si impacta contra un objeto u otro. Del año y medio a los 2 años. Los niños ya son capaces de referirse a la persona que no está, al juguete que no ve, es decir, entiende que las cosas permanecen aunque no las vea. Ya no le provoca tanta angustia que se vayan los padres, porque entiende que se van a trabajar o a hacer un recado pero vuelven, no desaparecen, como pensaba en el periodo anterior. Está en la fase de transición al juego simbólico que será, a partir de ahora, el que prefiera y al que dedicará más tiempo. Si desea ponerse en contacto con nuestros psicólogos infantiles Valencia, puede hacerlo en horario de 9 a 20 de lunes a viernes a través del teléfono 696 347 664 y las 24 horas del día a través de nuestro formulario de contacto.
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