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Aparentemente, los comportamientos agresivos solucionan de forma rápida los conflictos. Pero la agresión, ya sea verbal o física, origina más violencia y aumenta el estrés y la crispación, tanto para quien la sufre como para quien la ejerce. Solucionar así los conflictos implica que uno somete a otro a través de la intimidación y la coerción, con la intención de dañar y con el único objetivo de tener la sensación de poder y dominio sobre la situación. ¿Para qué sirven los comportamientos agresivos en los niños? Para luchar por lo que se quiere. Las conductas agresivas permiten a los niños preparar al cuerpo para la lucha y el enfrentamiento físico. Sin embargo, hay muy pocas situaciones donde sea necesario el enfrentamiento físico por lo que si los niños utilizan la agresividad con frecuencia, están comportándose de una forma inadaptada socialmente y se convierten en un problema para el entorno cercano.
Para definir la personalidad del niño. Muchos comportamientos agresivos forman parte del desarrollo del niño y son frecuentes entorno a los dos o tres años de edad, periodo en el que los niños descubren su propia individualidad y tratan de satisfacer sus deseos aunque éstos vayan en contra de los derechos de los demás o de las normas que se le dictan.
Entender que los comportamientos agresivos sirven a los niños para autoafirmarse y desarrollarse como un ser autónomo e independiente ayuda a afrontarlos con la tranquilidad necesaria. No obstante, que las conductas agresivas formen parte del desarrollo del niño no quiere decir que haya que esperar a que los niños crezcan para que se les pase, sino todo lo contrario. En la mayoría de los casos, será la intervención de los padres la que marque la diferencia entre un niño con alteraciones del comportamiento y otro con conductas adecuadas. Si desea ponerse en contacto con nosotros, puede hacerlo en horario de 9 a 20 de lunes a viernes a través del teléfono 696 347 664 y las 24 horas del día a través de nuestro formulario de contacto.
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