El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) en la infancia no es uno de los más estudiados ni de los más conocidos en clínica. Se puede decir que está sub-diagnosticado, principalmente por cuatro motivos:
- Es de naturaleza secreta, es decir, el niño lo oculta.
- Tiene pobre insight, es decir, muchas veces no se tiene conciencia de que se tiene el trastorno.
- Con frecuencia genera en el niño desconcierto y culpabilidad.
- Pasa desapercibido para los adultos en muchas ocasiones. Éstos, únicamente perciben el problema cuando la ansiedad es muy elevada y hay deterioro funcional.
Todo lo anterior favorece que no se pida ayuda profesional en la edad en la que comienza el trastorno a desarrollarse, y que, por lo tanto, haya poca intervención clínica y escasa investigación.
Características del TOC infantil
- Muchos niños no saben explicar las consecuencias que temen. Son premoniciones vagas o tienen una sensación difusa de que puede ocurrir algo malo.
- Algunas compulsiones, como las de simetría o las de repetición, no tienen un componente ideacional claro y puede ser difícil distinguirlas de los tics.
- Muy pocos niños tienen obsesiones sin compulsiones.
- Los pensamientos o imágenes suelen ser de contenido sexual, agresivo o blasfematorio.
- Los niños con obsesiones reconocen que no pasa nada por tocar a alguien que está contaminado, pero no pueden evitar lavarse las manos.
Síntomas más comunes del TOC infantil
Los síntomas más comunes que se presentan en la época infantil son:
- Obsesiones de contaminación, acompañadas de lavado de manos y evitación de objetos contaminados. La contaminación puede ser concreta (semen), o difusa (sucio, pringoso).
- Compulsión de comprobación repetitiva (puerta bien cerrada, para que no le ocurra nada malo a su familia).
- Dudas obsesivas (¿he atropellado con la bici a un animal?) Piden repetidas aclaraciones a la familia.
- Algunos niños presentan obsesiones religiosas (con repetidas oraciones, etc.).
En cuanto a las compulsiones más frecuentes se pueden citar las siguientes:
- Lavado de manos y evitación.
- Contar, arreglar o tocar de manera repetida hasta sentirse que está bien.
- Simetría.
- Acciones repetidas, o repetidas un número de veces determinado.
- Volver a leer o a escribir tareas escolares.
- Rituales mentales (rezar en silencio, repetir, contar o tener que pensar en algo hasta sentir que está bien).
Si desea ponerse en contacto con nosotros, puede hacerlo en horario de 9 a 20 de lunes a viernes a través del teléfono 696 347 664 y las 24 horas del día a través de nuestro formulario de contacto.
¿Te reconoces en lo que acabas de leer?
Hablarlo con un profesional es un buen primer paso. Escríbenos o llámanos y buscamos juntos la mejor forma de ayudarte.
Cuándo pedir ayuda. Si lo que describe este texto dura semanas, afecta a tu vida o te preocupa, consulta con un profesional. Si piensas en hacerte daño, llama a la Línea 024 (gratuita, 24 horas). Si hay peligro o violencia, llama al 112. Este texto es informativo y no permite hacer un diagnóstico a distancia.